Durante buena parte del siglo pasado, sí el XX ese en el que tanto
bueno y malo hicimos, las canciones que tenían éxito en su país de origen
tenían que traducirse e interpretarse en la lengua del lugar ya que la gente tenía
el deseo de entender lo que se les cantaba para dar su parecer, mirad si eran
antiguos con lo guay que es poner una canción sobre el acoso como es Every breath you take
como momento más tierno de una boda porque no entiendes ni jota de lo que dice.
Y así tenemos a grandes de la canción como Nat King Cole, Elvis, y tantos más
haciendo sus pinitos en castellano, francés, italiano, y los Beatles hasta en alemán como en
Komm Gib Mir Deine Hand,
y fijaos si son grandes que no raspa casi nada le lengua de Goethe. Y que
conste que aquí también se ha hecho, gente como Serrat o Mecano han sacado
trabajos en francés que tuvieron su éxito al norte de Los Pirineos.
Bueno tras el prólogo quiero que la entrada de hoy se la dediquemos a
un cantautor francés llamado Francis Cabrel que en
1979 saca un single con la canción Je l'aime à mourir
que se convierte en un bombazo entre los amables vecinos del norte, vendiendo
medio millón de unidades. Y se plantean inmediatamente la posibilidad de
conquistar nuevos mercados, y el español (aunque algunos piensen lo contrario) y el iberoamericano sin duda son de los
más golosos, por lo que se ponen manos a la obra y sacan esta La Quiero a
Morir. En España tiene cierto éxito, pero en los países hermanos como Chile
arrasa. Es versionada por gente como Manzanita (¡Ay! que dolor), Sergio Dalma, y
últimamente Shakira, que la
lleva de nuevo al número uno en las listas galas. Y os dejo la versión original en francés porque las féminas de este blog me piden algo más que inglés o castellano, y uno vive para servirlas, ¿je, je?.
La canción nos habla de lo que para el autor representa su amada. Es la
que le hace moverse, la diosa que todo lo puede, la dueña del tiempo y del
espacio. Ella es sabia, él esclavo contento de serlo. Vamos que si no fuera
algo que envidiamos todos es para meterle dos tortas por su entregismo. La
música se abre con un bajo al que le secunda un guitarra, y, mientras avanza la
canción, empezamos a intuir la presencia de los violines que se van imponiendo
para hacerse con el protagonismo de toda la obra.
Letra Original:
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Y yo que hasta ayer solo fui un holgazán
Y hoy soy el guardián de sus sueños de amor La quiero a morir Podéis destrozar todo aquello que veis Porque ella de un soplo lo vuelve a crear Como si nada, como si nada La quiero a morir Ella borra las horas de cada reloj Me enseña a pintar transparente el dolor Con su sonrisa Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí Y me cose unas alas y me ayuda a subir A toda prisa, a toda prisa La quiero a morir Conoce bien cada guerra Cada herida, cada sed Conoce bien cada guerra De la vida y del amor también Me dibuja un paisaje y me lo hace vivir En un bosque de lápices se apodera de mí La quiero a morir Y me atrapa en un lazo que no aprieta jamás Como un hilo de seda que no puedo soltar No quiero soltar, no quiero soltar La quiero a morir Cuando trepo a sus ojos me enfrento al mar Dos espejos de agua encerrada en cristal La quiero a morir Solo puedo sentarme, solo puedo charlar solo puedo enredarme, solo puedo aceptar Ser sólo suyo, sólo suyo La quiero a morir Conoce bien cada guerra Cada herida, cada sed Conoce bien cada guerra De la vida y del amor también Y yo que hasta ayer solo fui un holgazán Y hoy soy el guardián de sus sueños de amor La quiero a morir Podéis destrozar todo aquello que veis Porque ella de un soplo lo vuelve a crear Como si nada, como si nada La quiero a morir |
