“Este
domingo será el día de ir al cementerio, de flores y de nombrar en voz baja a
seres queridos para que no se borren. La forma de vivir el duelo es tan diversa
como las personas que lo atraviesan, pero todos tenemos en común que palabras
inocentes pueden convertirse en avispas al acumular un dolor innecesario, o que
algunos sitios frecuentados nos transmitan de repente una sensación extraña. Afortunadamente,
llega un momento en el que surge una chispa adecuada que nos permite ir dejando
atrás el dolor para reaprender a vivir con la ausencia, homenajeando su
recuerdo y siguiendo su legado, como afirma la canción de hoy.”
María Carricas
En
1984 se funda en Zaragoza Héroes del
Silencio (a los que hemos tenido en estas entradas) con Enrique
Bunbury como vocalista y compositor principal, Juan Valdivia como
guitarrista, Joaquín
Cardiel al bajo y Pedro
Andreu en la batería con un sonido que mezclará el post punk y el rock duro con unas letras góticas y simbolistas que se abrían a
múltiples interpretaciones. Empiezan a participar en varios certámenes de grupos
amateur que les permiten darse a conocer y un contrato con EMI en 1987 con el
que lanzan el EP Héroes del
Silencio que vende 30.000 copias merced a dos temazos como Héroe
De Leyenda y El Mar Que No Cesa,
por lo que la discográfica en seguida les mete al estudio para sacar al año
siguiente su disco de debut El Mar No Cesa que
llegará a los 150.000 discos vendidos lo que era toda una hazaña para un grupo
novel. Para Senderos De
Traición contaron con la producción de un monstruo como es Phil Manzanera y les
lleva a ser número uno en las listas españolas de éxitos de la mano de esta Maldito Duende y Entre Dos Tierras,
además de ser su carta de presentación para el mercado europeo destacando
Alemania donde serán idolatrados. En 1993 incorporan a la banda al guitarrista Alan Boguslavsky para
que les ayude en su tercer disco, El Espíritu Del
Vino, que será número uno de ventas en España, Alemania, Suiza y México
con temas como Nuestros Nombres, La Herida o La Sirena
Varada. Las giras extenuantes y los excesos de alcohol y drogas les
lleva a recluirse en el Pirineo
aragonés para preparar su nuevo disco y discutir su futuro, y de este proceso
surge en 1995 Avalancha
en el que tratan temas más sociales con canciones como Iberia
Sumergida o La Chispa Adecuada,
junto otras más líricas como esta La Chispa Adecuada
(Bendecida 3), pero el líder estaba decidido a iniciar su carrera en
solitario disolviendo el grupo un año después.
La
letra se compone tras la ruptura del autor con Benedetta Mazzini, y
muestra su desolación y el fatalismo por la destrucción de su sueño que se
quemó al aplicar la chispa adecuada.
Enlace vídeo La ChispaAdecuada (Bendecida 3)
La
música arranca triste con la guitarra española y sitar que dan paso a la
particular manera de cantar del solista con su reverberación al entonar apoyado
por el bajo, el vilonchelo y la percusión. El final se desboca con el guitarreo
para enfatizar la desolación de los versos.
©
Enrique Bunbury y
EMI.
| Letra original |
| Las palabras fueron avispas y las calles como dunas Cuando aún te espero llegar en un ataúd guardo tu tacto y una corona con tu pelo enmarañado queriendo encontrar un arcoíris infinito Mis manos que aún son de hueso y tu vientre sabe a pan la catedral es tu cuerpo Eras verano y mil tormentas, yo el león que sonríe a las paredes que he vuelto a pintar del mismo color No sé distinguir entre besos y raíces No sé distinguir lo complicado de lo simple Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar Todo arde si le aplicas la chispa adecuada El fuego que era a veces propio la ceniza siempre ajena blanca esperma resbalando por la espina dorsal Ya somos más viejos y sinceros, ¿y qué más da? Si miramos la laguna como llaman a la eternidad de la ausencia No sé distinguir entre besos y raíces No sé distinguir lo complicado de lo simple Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar Todo arde si le aplicas la chispa adecuada Oh, la chispa adecuada Oh, la chispa adecuada Oh, la chispa adecuada |






