sábado, 20 de octubre de 2012

Jacques Brel - Ces gens là (letra en francés y traducción al español)


Si la anterior entrada nos hablaba de los cuentos de hadas esta nos narra lo que es la vida real. En ella el gran Jacques Brel nos hace un relato de una familia de lo más siniestro y cutre que nos podamos imaginar. Todos son espejo de vicios, hipócritas, borrachos, maleducados, mujeres de moral discutible, todos con una cara respetable al resto del mundo y otra terrible a los que están bajo su poder. Y de repente en el minuto 3.20 la música crece y nos revela a ella, a la flor que resplandece entre tanto cardo, a la luz en la oscuridad, Frida, el amor de su vida. Pero éste no es posible porque ellos no quieren, porque le menosprecian y porque mienten sobre su pasado, aunque a lo mejor este sí existe y él también está manchado, pero por ella sería capaz de todo, hasta de ser mejor y vivir feliz.

Y así en cinco minutos y medio tenemos un torrente de sentimientos, el odio, el desprecio, la burla, el amor, la vergüenza, y la derrota. Todo narrado en versos cortos y demoledores, acompañados en la mayor parte de la canción con un piano que repite un ritmo desasosegante, para que después vayamos intuyendo los violines que explotan junto al resto de la orquesta al aparecer Frida.


La canción es sin dudad una de las más representativas de la Chanson francesa y para mí tiene el mérito de gustarme a pesar de estar interpretada en esa lengua que me raspa el oído que es el francés. El vídeo es parte del concierto en la sala Olympia de Paris en 1964, lugar mítico donde tantos artistas accedieron a grabar sus actuaciones por su excepcional acústica.

Página Oficial

© Jacques Brel y Warner

Letra Original:
Letra Traducida:
D’abord – d’abord y a l’aîné,
celui qui est comme un melon,
celui qui a un gros nez,
celui qui ne sait plus son nom, Monsieur,
tellement qu’il boit,
tellement qu’il a but,
qui ne fait rien de ses dix doigts
mais lui qui n’en peut plus,
lui qui est complètement cuit
et qui se prend pour le roi,
qui se saoûle toutes les nuits
avec du mauvais vin,
mais qu’on retrouve matin
dans l’église qui roupille,
raide comme une saillie,
blanc comme un cierge de Pâques,
et puis qui balbutie,
qui a l’oeil qui divague…
Faut vous dire, Monsieur,
que chez ces gens-là
on ne pense pas, Monsieur,
on ne pense pas
- on prie!
Et puis y a l’autre,
des carottes dans les cheveux,
qu’a jamais vu un peigne,
qui est méchant comme une teigne,
même qui donnerait sa chemise
à des pauvres gens heureux,
qui a marié la Denise,
une fille de la ville,
enfin – d’une autre ville,
et que c’est pas fini,
qui fait ses petites affaires,
avec son petit chapeau,
avec son petit manteau,
avec sa petite auto,
qui aimerait bien avoir l’air,
mais qui a pas l’air du tout
faut pas jouer les riches
quand on n’a pas le sou!
Faut vous dire, Monsieur,
que chez ces gens-là,
on ne vit pas, Monsieur,
on ne vit pas
on triche!
Et puis, y a les autres…
La mère qui ne dit rien,
ou bien n’importe quoi,
et du soir au matin,
sous sa belle gueule d’apôtre
et dans son cadre en bois,
y a la moustache du père,qui est mort d’une glissade,
et qui regarde son troupeau
bouffer la soupe froide
et ça fait des grands schlrrp,
et ça fait des grands schlrrp!
Et puis y a la toute vieille,
qui n’en finit pas de vibrer,
et qu’on attend qu’elle crève,
vu que c’est elle qui a l’oseille,
et qu’on n’écoute même pas
ce que ses pauvres mains racontent…
Faut vous dire, Monsieur,
que chez ces gens-là,
on ne cause pas, Monsieur,
on ne cause pas
on compte!
Et puis, et puis, et puis
Y a Frida
qui est belle comme un soleil
et qui m’aime pareil
que moi j’aime Frida!
Même qu’on se dit souvent
qu’on aura une maison
avec des tas de fenêtres,
avec presque pas de murs,
et qu’on vivra dedans,
et qu’il fera bon y être
et que si c’est pas sûr,
c’est quand même peut-être,
parce que les autres veulent pas,
parce que les autres veulent pas!
Les autres, ils disent comme ça,
qu’elle est trop belle pour moi,
que je suis tout juste bon
à écorcher les chats
j’ai jamais tué de chats,
ou alors, il y a longtemps,
ou bien, j’ai oublié,
ou ils sentaient pas bon…
enfin, ils veulent pas…
ils veulent pas…
Parfois, quand on se voit
semblant que c’est pas exprès,
avec ses yeux mouillants,
elle dit qu’elle partira,
elle dit qu’elle me suivra,
alors pour un instant,
pour un instant seulement,
alors moi je la crois, Monsieur,
pour un instant,
pour un instant seulement,
parce que, chez ces gens-là, Monsieur,
on ne s’en va pas!
On ne s’en va pas, Monsieur,
on ne s’en va pas…
Mais il est tard, Monsieur,
il faut que je rentre chez moi…
Primero – primero está el mayor,
ése que parece un melón,
el que tiene una nariz grande,
ése que no sabe ni su nombre, Señor,
de tanto que bebe,
de tanto que ha bebido,
que no mueve ni un dedo,
pero que ya no puede más,
él que está completamente cocido
y que se las da de rey.
Que se emborracha todas las noches
con vino del malo,
y nos lo encontramos por la mañana
en la iglesia dormitando
tieso como una vela,
blanco como un cirio de Pascua
y balbucea,
y que tiene un ojo que divaga.
He de decirle, Señor,
que en casa de esa gente
no se piensa, Señor,
no se piensa
¡se reza!
Y luego está el otro,
el de las zanahorias en el pelo,
que jamás vio un peine,
que es malo como la tiña,
que incluso daría su camisa
feliz a los pobres,
que se ha casado con la Denise,
una chica del pueblo,
bueno – de otro pueblo,
y aún no se ha acabado,
que hace sus asuntillos,
con su sombrerito,
con su abriguito,
con su cochecito,
que le gustaría mucho aparentar,
pero que no parece nada en absoluto,
no se debe ir de rico
cuando no se tiene dinero.
He de decirle, Señor,
que con esa gente,
no se vive, Señor,
no se vive
¡se engaña!
Y luego, están los otros…
La madre, que no dice nada
o bien dice cosas sin importancia,
y de la noche a la mañana,
bajo su hermosa cara de apóstol
y en su marco de madera
está el mostacho del padre,
que murió por un resbalón
y que observa a su manada
comer la sopa fría
¡y se oyen grandes schlrrp
y se oyen grandes schlrrp!
Y después está la más vieja
que no deja de temblar,
y que esperan que reviente,
pues es la que tiene la pasta
y nunca escuchan
lo que sus pobres manos dicen…
He de decirle, Señor,
que en casa de esa gente
no se habla, Señor,
no se habla
¡se hacen cuentas!
Y después, y después, y después
está Frida
que es bella como un sol
¡y que me ama tanto
como yo amo a Frida!
Aunque nos digamos a menudo
que tendremos una casa
con montones de ventanas,
casi sin muros,
y que viviremos ahí
y que estaremos bien,
y que si no es seguro
por lo menos es quizás,
¡porque los otros no quieren
porque los otros no quieren.
Los otros dicen así
que es demasiado bella para mí,
que yo sólo valgo
para despellejar gatos
nunca he matado gatos,
o tal vez hace mucho tiempo,
o bien, ya lo he olvidado,
o ellos no olían bien…
En fin, no quieren…
No quieren…
A veces, cuando nos vemos
pareciendo que es por casualidad,
con sus ojos húmedos
dice que se irá,
dice que me seguirá,
entonces por un momento,
solamente por un momento,
entonces yo la creo, señor,
por un momento,
solamente por un momento,
porque, de esa gente, señor,
¡uno no se va!
Uno no se va, Señor,
uno no se va…
Pero se ha hecho tarde, Señor,
debo volver a mi casa.





7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. A ti, por supuesto.

      Esperamos que nos sigas acompañando en el blog.

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  3. Que maravilla por dios... Me llevó a las lágrimas...

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    1. Una de las canciones más emocionantes que se pueden escuchar

      Esperamos que nos sigas acompañando en el blog.

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  4. Maravilloso... Las lágrimas no se pueden contener- Me encanta la descripción que haces. Saludos

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    1. Muchas gracias por tus palabras pero todo el mérito es de Brel que es de los más grandes cantantes y compositores de todos los tiempos.

      Un saludo.

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