martes, 12 de febrero de 2013

Alejandro Sanz - Siempre es de Noche (letra en español)


Bueno maj@s si nos tenemos que poner serios en esto de la semana de la canciones de amor, y en español/castellano tenemos que postear hoy, no nos queda más remedio que tirar de artillería pesada y sacar al que es el mejor letrista de baladas (según mi opinión y los más de 25 millones de discos vendidos) que tenemos en España, que no es otro que Alejandro Sanz.

Este madrileño que podría haber nacido en pleno barrio de Triana, pero los flamencos son como los de Bilbao que nacen donde quieren, es sin duda el gran dominador de las listas hispanas de los últimos veinte años y es de los que aún consigue contar sus lanzamientos con discos de platino y llenar cualquier escenario que le acoja. Sus inicios son un poco regulares llamándose Alejandro Magno (sic) y tonteando con el tecno, pero desde su segundo trabajo, Viviendo Deprisa, ha perfilado un estilo de cantautor pop muy personal, en el que las raíces del sur español han ido tomando un gran protagonismo. Su éxito se basa en una voz muy particular, rota, escasa en registros, pero a la vez potente, y en unas letras llenas de historia y sentimiento que hace que nos sumerjamos en un relato de una vida que puede llegar a ser la narración de nuestros propios miedos y anhelos. A los chicos nos ha costado mucho aceptar que nos podía gustar un cantante que nació como un fenómeno de fans femeninas, pero la madurez de ambos nos ha permitido reconciliarnos y aceptar que es un grande con todas las letras.



La letra nos habla de un encuentro de café de una pareja que se come a miradas, que bebe amor y que se acaricia con trazos en el aire. Y ese momento juntos se nos presenta como un paréntesis en la noche perpetua de él y en una vida con otro (se presume) de ella, pero todo compensa porque durante esas tardes ellos son felices como no puede ser contado, sólo sentido. Y el final es sin duda lo mejor, ya que se nos descubre que todo está contado por un tercero, que es interpelado por el hombre al preguntarle por la belleza de ella (más que la luna) y que nos hace dudar de todo lo anterior, ya que bien puede ser una fantasía del narrador que ha volcado en esa imagen de felicidad sus propias ansias y temores. Vamos, hay películas que en dos horas es incapaz de expresar tanto como el cantante en menos de cinco minutos.

La música empieza con unos acordes de guitarra y un ritmo de batería, a los que se les unen el piano y las voces del coro que serán los encargados de los interludios musicales. Después la música sigue de fondo suave hasta que sube en los estribillos con presencia importante del bajo y los teclados. Cerrando el piano.

© Alejandro Sanz  y Warner

Letra Original:
Cuéntame cómo va cayendo el sol.
Mientras hablas pensaré:
qué guapa estás, qué suerte ser
la mitad del cuento de un atardecer
que observo al escucharte,
porque mis ojos son tu voz.
Acércate, que cuando estemos piel con piel,
mis manos te dibujarán,
tu aroma me dirá tu edad.
Junto a ti, unidos sin saber por qué,
seguramente se me note
el resplandor de una ilusión,
porque a tu lado puedo olvidar.
Que para mí siempre es de noche,
pero esta noche es como un atardecer,
si logras que a la vida me asome,
tus ojos sean los que brillen.
Y la luna que la borren
que en mi eterna oscuridad
el cielo tiene nombre: tu nombre.
Qué no daría yo por contemplarte
aunque fuera un sólo instante.
Hace frío. Es tarde y tienes que volver,
que alguien que te espera, seguro.
Una vez más el tiempo se nos fue.
¿Volverás?, dime si mañana volverás
como lo has hecho cada tarde,
para contarme cómo muere el día.
Y se marchó, ella se alejó de él.
Pero como en las cartas...: dos puntos, posdata,
se me olvidaba, no me presenté.
Sólo fui testigo por casualidad,
hasta que de pronto, él me preguntó:
era bella, ¿no es verdad?
"más que la luna" -dije yo-, y él sonrió.
Nunca más se hará reproches
por intentar amanecer.
No volverá a perderse en la noche,
porque su alma hoy brilla con más fuerza
que un millón de soles.
Pero, en su eterna oscuridad,
a veces se le oye a voces:
qué no daría yo por contemplarte,
aunque fuera un sólo instante.
...Por intentar amanecer.
No volverá a perderse en la noche,
porque su alma hoy brilla con más fuerza
que un millón de soles.
Pero, en su eterna oscuridad,
a veces se le oye a voces:
qué no daría yo por contemplarte,
aunque fuera un sólo instante.
Qué no daría yo por contemplarte,
aunque fuera un sólo instante






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